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lunes, 9 de septiembre de 2013

Viajar a través del cine



Viajar no consiste solamente en hacer una maleta y marcharnos cuanto más lejos de casa, mejor. Para nada. Viajar es una forma de aprendizaje a muchos niveles y por supuesto, es una forma de evasión, en la medida en que nos aleja de nuestro entorno y nuestra rutina y nos hace conocer o formar parte de otros mundos repletos de novedades.
Entonces, si entendemos  que viajar es algo tan grande y tan enriquecedor, hay que reconocer que leer un buen libro también es viajar y ver una buena película también es una forma de viajar, con la salvedad de que la literatura o el cine nos permiten viajar también en el tiempo y no sólo en el espacio. Nos permiten ponernos unos zapatos que no son los nuestros y sentirnos identificados con un personaje que a su vez, viaja, vive otra vida diferente y nos enseña  un sinfín de cosas que de otra forma ni siquiera habríamos podido imaginar.
Por supuesto, no hay mejor forma de aprender que la de experimentar en nuestras propias carnes esto y aquello, pero ante nuestra coyuntura económica actual, también es lícito viajar a través de las deliciosas páginas de una novela o de la impactante historia de un film. De la imaginación de otro que comparte su universo con nosotros.
Pero igual que planear un viaje y llevarlo a cabo tiene su trabajo, escribir un libro y hacer una película también se llevan lo suyo. Y por eso quiero hablaros de Australia. La nueva tierra de las oportunidades. Donde además se han rodado innumerables películas de mucho éxito… casi siempre por sus escenarios naturales, que son mágicos. Un viaje apasionante donde los haya, un país emocionante y sorprendente y, para mí, además, el lugar donde he conocido a una persona muy especial que está luchando por cumplir su sueño y volver a España para compartirlo. Se llama Jorge y actualmente está preparando su primera película. Desde luego me parece un proyecto ambicioso, pero es que el mundo es de los que se aventuran, se arriesgan y se lanzan sin paracaídas. 
Pero también de los que piden a los demás que les echemos una mano y eso es lo que creo que debemos hacer, por eso he decidido traer este proyecto al blog, para compartirlo con todos vosotros y que cada uno decida, en la medida de sus posibilidades y apetencias, la forma en puede participar o echar una mano. Toda ayuda es una gran ayuda. AQUÍ os dejo más información para que podáis sacar vuestras propias conclusiones y quién sabe, también quizá vuestros propios proyectos.

martes, 26 de marzo de 2013

Trucos para combatir la alergia



Que no cunda el pánico. Sí, llega la preciosa y florida primavera y la mitad de nosotros queremos meternos en una cueva a hibernar como si fuéramos osos. Y el caso es que es uno de los momentos más especiales para ir de viaje, no sólo porque es temporada relativamente baja, exceptuando Semana Santa, y todo es más barato o porque las hordas de turistas aún no han emprendido sus desplazamientos al más puro estilo de los ñus; sino más bien porque los paisajes son sobrecogedores en estos meses, hay fiestas, hay especialidades gastronómicas, hay paisajes y hay mucho, mucho que descubrir y disfrutar en los meses en que el polen nos amarga la vida. ¿Cómo? Pues bien, vamos a compartir algunos truquillos que pueden servirnos en esos duros momentos en que los ojos parecen querer salir de nuestra cara y la nariz nos duele de tanto sonarnos.
El mejor de todos los remedios, se llama Khôl. Es ese polvo negro que los indios, de La India eh? No los otros, se ponen alrededor del ojo. En realidad es carbón en polvo (y eso significa su nombre), pero tiene algún otro componente, como la Penicilina, y que protege el ojo de las agresiones externas. Yo me lo pongo en la parte inferior del ojo y a priori, parece que estoy perfectamente maquillada. Es decir, no se nota nada en absoluto. Esto evita que el polen entre y por lo tanto, que el ojo pique de esa forma tan insoportable. El khôl después se elimina con agua, en la ducha y no tiene ningún efecto secundario ni nocivo. Lo podéis usar sin límite.
Pero claro, esto hay que preverlo con anterioridad. El khôl hay que comprarlo hoy mismo y tenerlo en el neceser ya para siempre.
Un remedio para cuando la alergia nos sorprende de golpe y no contábamos con ella, son los alimentos que contienen Capsaicina. Es decir, los que estimulan la secreción nasal eliminando el dichoso polen que nos causa la alergia: ajo, jengibre, chile incluso cebolla. Si puede ser en crudo mucho mejor. Si no lo soportas, puede ser en infusión. Algo que podemos conseguir que nos preparen en cualquier cafetería… previa explicación a un camarero comprensivo.
Los cítricos y la infusión de Equinacea también pueden ayudarnos bastante. Pero sobre todo la ortiga, aunque claro… esto en pleno viaje no es tan fácil de conseguir. La ortiga bloquea el efecto de la histamina y es casi mágica. La miel, que al contener su pequeña dosis de polen, es algo así como un remedio homeopático, que ayuda al cuerpo a acostumbrarse al alérgeno. Cierto es que la miel no te quita la alergia, pero la atenúa. Lo mismo le ocurre al té verde, que no la cura, pero ayuda mucho. Los alimentos probióticos, por su parte, también atenúan el efecto y eso es tan fácil como ir al supermercado a comprar yogures.
El regaliz y la Cúrcuma también alivian y previenen las reacciones alérgicas. Si además odias estornudar, pueden venirte bien los alimentos con magnesio (los vegetales de hojas verdes, espárragos, calabacín, etc.).
Pero si estás en el momento más crudo y a punto de echarte a llorar, hay tres cosas que te pueden salvar el viaje: almendras y pipas de girasol para comer y cacao o vaselina untado en la parte interna de la nariz. Sí, no es nada agradable aplicarlo, pero el polen se quedará ahí atrapado y no lo inhalarás, lo que te hará mejorar mucho casi inmediatamente.
Las otras opciones son llevar un casco hermético o animarse a que te inyecten un antihistamínico urgentemente. Así que creo que vale la pena probar. Seguro que esta primavera, la alergia no te estropea el viaje.